Si esto que hacemos de consumir cannabis y marihuana es una cosa muy antigua, de miles de año años, ya los egipcios y los asiáticos la consumían. Ahora descubren restos de estupefacientes como cannabis y opio pertenecientes al pueblo escita (famoso por costumbres bárbaras como beberse la sangre de sus enemigos tras su primera batalla).

El descubrimiento ha permitido corroborar lo que afirmaba el griego Heródoto, el cual señalaba que usaban «unas drogas» para sus rituales. Las vasijas han sido halladas en uno de los cientos de «Kurgán» (túmulos funerarios) que esta tribu nómada dedicada a la cría de animales dejó diseminados a lo largo de las praderas ubicadas entre Mongolia y el Mar Negro. Los mismos terrenos que habitaron durante mil años y en los que sembraron el pánico entre griegos y persas. «Es un descubrimiento que sucede una vez cada cien años. Estos son algunos de los mejores objetos que hemos encontrado en la región», ha señalado, un miembro del equipo.

El comienzo de la excavación

La investigación de este túmulo comenzó en 2013, año en que Andrei Belinski, jefe del equipo de investigación, lo descubrió casi por casualidad. Aunque el arqueólogo estaba convencido de que el lugar habría sido saqueado en la antigüedad, él y su equipo hallaron en su interior una gruesa capa de arcilla bajo la que apareció una cámara rectangular forrada con piedras grandes y planas. Dentro había algo que los cazadores de tesoros no se había llevado: una serie de vasijas de oro (entre las que se destacaban diferentes vasos y cubos) con 2.400 años a sus espaldas.

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A su vez, en el lugar había un anillo de oro macizo, dos colgantes y una pulsera del mismo material. Años después, los arqueólogos han analizado las vasijas y han encontrado en ellas restos de un tipo de residuo que solo puede dejar el opio y el cannabis. Esto confirma algo que ya había narrado Heródoto en sus textos: que los escitas solían ingerir en determinados rituales bebidas alcohólicas mientras se deleitaban fumando droga. Concretamente, los investigadores creen que, en el caso que nos ocupa, los escitas utilizaron los vasos para beber un tipo de cerveza elaborada por ellos.

Con todo, estos residuos negros no son las únicas sorpresas que albergan estas vasijas, pues varias de ellas están cubiertas por inscripciones y criaturas mitológicas. A su vez, en ellas fueron grabadas escenas de combates que se creen que pueden coincidir con una antigua leyenda de este pueblo según la cual, cuando los guerreros escitas regresaron a sus hogares tras casi 28 años de guerra contra los persas, asesinaron a las decenas de hijos que sus mujeres habían tenido con otros varones en su ausencia.

VIA I ABC.es

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