Al leer este post estamos confirmando que te gusta la marihuana. Es posible que te encante fumarla, pero a lo mejor estás buscando un consumo alternativo al método tradicional de consumo. Sea cual sea la razón, la cocina cannábica es una opción interesante y sencilla.

La combinación comida y marihuana puede traernos momentos muy felices. La mezclade ambas aficiones suele producir resultados extraordinarios, multiplicando por dos el placer producido por una comida exquisita y un colocón legendario.

Consejos prácticos para cocinarla

Tienes que mezclarla con grasas

Para que se libere el THC es necesario calentarla y mezclarla con alguna grasa -aceite, mantequilla, otros lácteos-. Los tés de marihuana no ponen nada. Lo más fácil es elaborar previamente un aceite o mantequilla cannábicos, y utilizarlos luego en las receta. Sustituir el orégano por marihuana no funciona. En cambio una receta de pesto genovese, cambiando la albahaca por marihuana sí que sería una buena opción.

Macarrones al pesto

Cuidado con los pesos y medidas

A ver, no seamos bestias, con 1/2 gramo por cabeza (para cogollos) es suficiente; o 2 gramos si utilizas restos del manicurado. Utiliza la balanza de cocina, es importantísimo, nada de echarlo a ojo.

No te pases con la temperatura

Temperaturas no superiores a los 170ºC y eso sí, no utilices microondas.

El sabor importa

Prueba y mejora tus recetas cannábicas. Si vas a celebrar una comida, debes asegurarte de que lo que sirves no sólo coloca, sino que está bueno. La experiencia será mucho más positiva. La maría funciona de una forma parecida al orégano, la albahaca o la salvia en la cocina. Combina bien con otras hierbas y, si la usas en forma de mantequilla, no abruma ni predomina sobre los demás sabores.

Mantequilla de marihuana

Nada de sorpresas a los invitados

Anuncia siempre con tiempo las experiencias de gastronomía cannábica para que quien venga lo haga a sabiendas. Decir a los invitados que la fuente de galletas que se han engullido llevaba marihuana no tiene la menor gracia, sobre todo cuando empiecen a sufrir paranoias y pánico.

Síntomas de intoxicación

Normalmente, los efectos más extremos, como crisis de angustia o pánico, se controlan dejando a la persona en un ambiente tranquilo y hablándole con suavidad, para recordarle que esos síntomas desaparecerán en un rato. Físicamente, no existe la sobredosis, y rara vez se produce otro efecto que una bajada de tensión (el famoso amarillo), en cuyo caso hay que tumbar a la persona con las piernas en alto, las rodillas más altas que la cabeza.

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